diarioHay silencios clamorosos que se escuchan mejor que un sinfín de palabras, y en esto, el Gobierno Local va camino de hacer cátedra. El episodio más reciente y llamativo lo hemos vivido con el balance (o deberíamos decir “no balance”) de las Fiestas de Septiembre. Este año había un cambio de escenario, con el estreno del nuevo Recinto Ferial ubicado entre la Avenida Juan Carlos I y la Avenida Ángel Saavedra, y otras novedades de programación que hacían que estas Fiestas acapararan todas las miradas de la opinión pública. Así, ante la enorme novedad que entrañaban, se esperaba alguna valoración del Alcalde (IU). Sin embargo, éste ha dado, una vez más, la callada por respuesta.
En momentos de crisis como los actuales y sabiendo que el Ayuntamiento ripense tiene una deuda a día de hoy de cerca de 50 millones de euros, había inquietante expectación por conocer de boca del Primer Edil, cómo su Ejecutivo (IU-PSOE) ha administrado el dinero del contribuyente en la organización de dichas Fiestas, complementarias a las Patronales de mayo. Varias semanas después, desconocemos los motivos por los que se suprimió esa comparencia tras desconvocarse una rueda de prensa que estaba prevista al efecto y que se sustituyó por una exposición “light” de la Concejal de turno, Tania Sánchez (IU), en el seno del Consejo de Fiestas, órgano integrado fundamentalmente por la sociedad civil. Luego, el Ayuntamiento difundió un comunicado sobre este encuentro, pero el sainete estaba organizado.
Antes del comienzo de las Fiestas, el Partido Popular de Rivas Vaciamadrid reclamó en un Pleno al Gobierno Municipal que desvelara el coste real que iban a suponer los conciertos de Amaral, Chambao y Vetusta Morla. La contestación entonces fue escurrir el bulto y decir que había que esperar a la recaudación en taquilla. Sin embargo, la casa ya la habían tirado por la ventana. A diferencia de otros municipios madrileños, donde hubo una actuación estelar y los vecinos y vecinas que quisieron asistir se encontraron con entrada gratuita, en Rivas Vaciamadrid se firmaron hasta tres grandes contratos con los grupos musicales mencionados y encima obligaron a la ciudadanía a rascarse el bolsillo. Considero que hubiera sido suficiente dado el momento de crisis que atravesamos y la maltrecha situación de las arcas locales con un espectáculo de primer nivel. Además, la inauguración del Recinto no puede servir para justificar tanto derroche.
A posteriori hemos sabido que la idea del Ejecutivo pasaba por sufragar las Fiestas en su conjunto gracias, en primer lugar, a la taquilla de los tres conciertos y, después, a las casi prohibitivas cantidades exigidas a los feriantes, que sólo satisficieron unos cuantos. A costa de la cartera de los vecinos y vecinas no resulta difícil hablar de austeridad; una austeridad, en realidad, engañosa. Este año, en el que la crisis se ha agudizado, el Ayuntamiento ha movilizado 143.200 euros más que en 2008 para los espectáculos musicales de septiembre; y en total, restando los ingresos, ha gastado en dichas Fiestas un 13 por ciento más.
Asimismo, el nuevo Recinto Ferial por sus características lleva intrínsecos unos costes, elevados en iluminación y seguros, que los responsables municipales deben analizar para que no supongan una excesiva carga al presupuesto cada vez que se celebren aquí grandes eventos. Queda bastante por mejorar en estas Fiestas y los vecinos y vecinas no sólo critican la escasez de información acerca del trasporte, como va propagando el Gobierno Local. Entre otros asuntos, también se le criticó en el Consejo de Fiestas que las atracciones fueron testimoniales, lo que causó descontento entre visitantes, especialmente del público más joven. A este ritmo de silencios y relatos a medias, correrán ríos de tinta sobre todo lo que calla el Ejecutivo, ‘in crescendo’ en distancia con la ciudadanía y actitud autoritaria.
Ya sabéis que estoy como siempre a vuestra entera disposición.