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[4/11/2009 08:00]

En una verdadera sociedad democrática los ciudadanos y ciudadanas tienen el derecho a ser informados sobre la cosa pública para luego poder decidir o elegir con conocimiento de causa. Además, al ser partícipes de ese derecho, desempeñan una función garantista y vigilan el modo en que los poderes públicos reaccionan ante la delincuencia. Sin embargo, esto es sólo una imagen ilusoria en el neoabsolutismo que practica este Gobierno Municipal (IU-PSOE) a través del Alcalde, José Masa, y su Concejala de Seguridad, Yaiza García.
 
Ambos coordinan este área de espaldas a la opinión pública, sin transparencia, no rinden cuentas al PP ripense como principal partido la oposición y menos aún al vecino o vecina especialmente interesado en cómo se está respondiendo desde la Administración Local a un determinado problema de orden público. García ha impuesto la ley del silencio sobre su Concejalía, por lo que al ciudadano o ciudadana de a pie resulta muy difícil evaluar la dirección de la misma y su funcionamiento. A lo largo de esta legislatura, el ocultismo y la opacidad vienen siendo las señas de identidad de la gestión de esta Concejala.

El pasado abril, desde el Partido Popular instamos al Ejecutivo ripense a pronunciarse sobre unas supuestas grabaciones en dependencias de la Policía Local que despertaron seria inquietud en una sección sindical de este Ayuntamiento. La Concejala no salió de su burbuja para explicar a la ciudadanía cuánto ocurría y tuvo que ser a partir de una pregunta del PP en sede plenaria cuando dio su versión de los hechos. En la misma línea, hace unas semanas pedimos explicaciones al Gobierno por unas quejas sindicales que advertían del malestar existente debido a “continuas visitas” a la sede de la Policía Local que podían obedecer a “intereses empresariales privados”, no vinculados a este Cuerpo.

Según los agentes sociales que alertaron de esta situación, las personas ajenas que frecuentan estas dependencias policiales tiene la posibilidad tanto de escuchar conversaciones vía radio en las que se intercambia información secreta (antecedentes penales, datos de menores, etc.), como de ver detalles de detenidos, retratos robots y demás documentación que se encuentra en los tablones de anuncios policiales. De nuevo, el mutismo de la Concejala más allá de su escaño fue la tónica dominante.     

En Rivas Vaciamadrid asistimos a un caso inédito en la forma de manejar una Concejalía como la de Seguridad Ciudadana. Frente a lo que sucede en otros Ayuntamientos madrileños, de distinto signo político, aquí no se realiza ningún balance anual sobre el número de delitos registrados, sobre las denuncias de tráfico tramitadas; ningún balance sobre la actuación policial y de Protección Civil con motivo de las Fiestas patronales de mayo y de las Fiestas de Septiembre; ninguna información sobre los Planes especiales de Seguridad previstos para estos eventos y para las fechas navideñas; ningún balance sobre la intervención de estos Cuerpos de emergencia cuando se producen inundaciones y fuertes nevadas en el Municipio; ningún dato relevante al margen de que la Policía cuida las llaves de tu casa en verano.

Asimismo, desconocemos la efectividad de los operativos que se anunciaron ante oleadas de robos en negocios y viviendas, y con carácter rutinario de documentación y de alcoholemia a la entrada de la Ciudad los fines de semana. Tampoco tenemos constancia del resultado que está dando la Oficina Virtual de Denuncias que dicha Concejalía habilitó en la página web del Ayuntamiento. Con todo ello, no queremos decir que determinados datos reservados y sensibles tengan que ser trasladados abiertamente a la opinión pública, pero existen otros que oposición y ciudadanía deben conocer por libertad e higiene democrática. 

Ya sabéis que estoy como siempre a vuestra entera disposición.

 
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